Fantasía sutil - El duende de las medias.
- Maria Isabel Castro
- 14 jun 2021
- 3 min de lectura
Actualizado: 21 jun 2021
Crecer en Latinoamérica es enfrentarte a historias fantásticas que se vuelven realidad en el día a día. Ya había mencionado antes las medias perdidas y los duendes que las roban en la noche. Recuerdo mi época del colegio en la que una amiga sufría no solo por las medias, toda su ropa solía desaparecer y reaparecer meses después. Llegaba a tal punto que a veces no tenía que ponerse o nada de lo que encontrara combinaba. No era extraño hablar entre nosotros de sus duendes y referirnos a ellos cada tanto como algo normal en esa casa.

Esos límites entre la fantasía y la realidad de las historias cotidianas quedaron plasmados en un movimiento literario que se dio en Latinoamérica a mediados del siglo XX: el realismo mágico. Tuve la fortuna de encontrarme a temprana edad con Cien años de soledad, un libro del nobel, Gabriel García Márquez. Esa fue mi primera experiencia literaria con fantasía sutil: se vive en el fondo, entre la cotidianidad y a duras penas se percibe.
Una de las historias que mas recuerdo de este libro fue la colita de cerdo del último niño que nació en la descendencia de los Buendía. Suena a invento, a magia, pero te sorprendería cuantas veces en nuestra casa escuchamos decir que los hijos entre primos o hermanos nacían con cola de cerdo. Era algo a lo que no querrías arriesgarte, aunque sonara a mentira.
Aun en estos días se habla de «quedarse pegado» si en semana santa tienes relaciones sexuales. Así como este, hay un montón de cuentos familiares que se comparten como tradición entre las generaciones: el chiflón, el chance en las alas de la mariposa, el augurio de la muerte en la mariposa negra, la magia del bicarbonato, poner a San Antonio de cabeza. Todos estos son ejemplos colombianos, pero debe de existir una gran variedad en Latinoamérica que desafortunadamente no conozco.
Y es que la fantasía sutil es igual de bella que la alta fantasía: la de dragones y orcos. Crecer con historias multiculturales, provenientes del mestizaje entre los conquistadores europeos, las múltiples tribus indígenas y los esclavos africanos, dieron un vuelco al simbolismo y a las ideas que aceptamos como realidad.
Esa mezcla de culturas, ritos y creencias convergen en el folclor de un continente entero, hilando ideas tan contrarias que nos volvemos inmunes a la sorpresa, aceptamos el mito, la historia inverosímil y lo fantástico como parte de lo que consideramos «normal».
¿Por qué hablo de esto hoy? Porque es importante reconocer que la magia está en cada rincón que busquemos. A veces no es necesario inventar un mundo completo, o si lo quieres hacer, también puedes valerte de lo cotidiano para nutrirlo. Busca en tu alrededor y construye esas historias alocadas.
Para la muestra de un botón, les comparto un reto que propuso Javier Miró en un video de su canal de YouTube «Recursos para escritores». Crear una historia utilizando el hashtag #Estabayocomiendounaensalada, debido a que Bukowski en una entrevista afirmó que bebía alcohol porque ninguna buena historia comenzaba con un «estaba yo comiéndome una ensalada». Esta fue mi respuesta en twitter: enlace.
#Estabayocomiendounaensalada dentro de la boca de alguien que comía ensalada. Era sencillo digerir cuando otro cortaba por mí tomates y col. Antes de que tragara me colgué a su úvula y, esperando el vómito, salté a una lechuga. Agarrada surfeé boca afuera.
Es agradable salir de esa «realidad» que tenemos calcada en la frente, atrevernos a dar la idea más loca que se nos ocurra. Si quieres intentarlo eres bienvenido a aportar tu respuesta en los comentarios o publicarlo en twitter, pero no olvides etiquetarme para darle una miradita (@AngedrA_Gon).
La hoja en blanco es el instrumento más versátil que podrás encontrar: las imágenes, simbolismos e ideas se vuelven reales en la mente al leerlas. No existe la limitación del mundo físico ni el cinematográfico con sus efectos especiales, no hay escenarios imposibles, ni personajes demasiado grandes o chicos. Por ejemplo, para los amantes de Lovecraft: Cthulhu es un ser con cabeza plagada de tentáculos y de altura descomunal.
En la hoja no hay límites solo posibilidades y, aunque me encanten los dragones, debo admitir que la fantasía va mucho más allá de eso.
Anímate a encontrar esa magia en el día a día. No dejes que los duendes de las medias te arrebaten también las ideas. Si algún día parece que no fluye, busca en la nevera, en la repisa, bajo la cama o en el bolsillo de algún pantalón. Si ese día definitivamente no encuentras la fantasía, por lo menos termina tu búsqueda con una media izada en la mano.
Lo demás llegará por añadidura: cuando aceptes que venciste al duende que vive en tu casa, entenderás que eres parte de esa fantasía sutil.





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